Algunos consejos para invertir en fondos de inversión (2)

Después de la entrada anterior donde adelantaba algunos consejos para invertir en fondos de inversión (1), hoy continúo con la lista de otros más que se pueden aplicar con el fin de obtener buenos rendimientos y minimizar riesgos.

 

1. Empezar a invertir cuanto antes

Es mejor no dilatar el tiempo que tardamos para empezar a invertir. La razón principal es que cuanto antes empecemos, antes podrá actuar la la magia del interés compuesto. Si estamos pensando en invertir a largo plazo, por ejemplo para nuestra jubilación, no hay excusa para empezar lo antes posible y dentro de nuestra capacidad ya que no es lo mismo empezar a invertir con 25 años que con 50.

 

2. No vender cuando el mercado está cayendo.

Es normal que las caídas del mercado nos asusten pero no nos podemos dejar contagiar por el pánico. En las noticias aparecerán fotos de los parqués bursátiles con gente desesperada (normalmente con las dos manos en la cabeza y mirando una pantalla llena de números rojos), flechas hacia abajo, en fin, todo muy dramático, sin embargo tenemos que resistir la tentación de vender nuestras participaciones para no perdernos el rebote que tarde o temprano llegará (en semanas, meses o años). Es más, aunque resulte difícil de hacer en ese momento en medio de la tormenta mediática y emocional, tenemos que saber que las bajadas pueden representar una fantástica oportunidad de comprar participaciones a precios de rebajas.

Conviene recordar aquí que lo más tentador es comprar más y más cuando el mercado sube. Sin embargo, esta no es la mejor estrategia si de verdad queremos conseguir un buen rendimiento. No quiero decir que no se compre ya que de lo contrario podemos estar perdiendo una oportunidad si sigue subiendo, me refiero a ser cauteloso y desde luego no comprar compulsivamente por muy color de rosa que nos parezca todo.

3. Automatizar las aportaciones periódicas

Creo que este punto es clave para evitar algunos de los errores de inversión relacionados con nuestras emociones. Lo único cierto es la incertidumbre en los mercados por eso tratar de adivinar cómo se va a comportar la bolsa en cada momento es sencillamente imposible. Nadie lo sabe… o sí pero seguramente no seamos nosotros.

Si nuestro banco permite automatizar las aportaciones periódicas, esta forma de invertir será una manera muy sensata de evitar el sesgo emocional a la hora de invertir y evitar ejercicios adivinatorios o simplemente de especulación.

 

4. Diversificar

En una entrada anterior ya vimos las ventajas de la diversificación y que este punto es esencial en cualquier tipo de inversión. Para lograr la máxima diversificación se puede realizar simplemente “comprando el mundo”, esto es a través de fondos globales que invierten en empresas de todo el mundo. Si no es mediante un fondo global entonces mi opinión es que lo mejor será diversificar a través de varios fondos indexados que repliquen índices bursátiles, por ejemplo europeo (EuroStoxx 50), español (IBEX 35) o americano (SP500).

También es posible diversificar a través de fondos de pequeñas y medianas empresas (Small and Mid Caps), emergentes, etc. Existe una variedad inmensa de fondos pero va a ser en los índices donde encontremos una gran diversificación no solamente de empresas sino también de sectores.

 

5. Evitar movilizar demasiado nuestra cartera

A veces es muy tentador realizar un traspaso o reembolso cuando la bolsa empieza a subir demasiado o todavía peor, cuando empieza a caer y asumimos las pérdidas. Todos estos movimientos conviene planificarlos de antemano con mucha disciplina y de nuevo no dejarnos llevar por las noticias y las emociones.

Otra variante de este punto es la tentación de entrar en diferentes fondos cada poco tiempo según noticias, consejos u opiniones de terceros. Desde luego si nuestra inversión va a ser a largo plazo esto no nos interesa en absoluto ya que así podemos perder la magia del interés compuesto. En estos casos sería apropiado dejarse asesorar por un buen profesional en este campo.

 

Bueno, espero que estos consejos os sirvan a la hora de invertir en fondos de inversión. En mi caso particular me parece difícil seguir el punto 2, invertir cuando el mercado está cayendo y sin embargo es posiblemente el más importante para conseguir buenas rentabilidades futuras…

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Algunos consejos para invertir en fondos de inversión (1)

Cómo invertir en general y en fondos de inversión en particular es una cuestión que al principio nos puede generar muchas dudas si de verdad nos preocupa nuestro dinero. En esta entrada me gustaría compartir algunas pautas para invertir en fondos de inversión y que pueden serviros a vosotros a la hora de evitar algunos errores.

Aunque en esta entrada me centro en los fondos de inversión ya que creo que es un vehículo ideal para empezar a invertir en bolsa, todo lo que comento también se puede aplicar perfectamente a los fondos cotizados o ETFs.

 

1. Obtener educación financiera

Antes de comenzar a invertir lo primero es formarse. Creo que no es una buena idea lanzarnos a la piscina de la inversión sin conocer en qué consisten los productos a los que vamos a destinar nuestros ahorros.

Si nos falta educación en este campo las posibilidades de que nos engañen o de no alcanzar nuestros objetivos financieros aumentan. Para educarnos financieramente hoy en día existen multitud de recursos como libros, cursos, blogs, etc.

Para empezar os recomiendo visitar la página de Rankia que es una comunidad muy amplia de inversores y con foros muy interesantes de diversos productos relacionados con el mundo de la inversión.

 

2. Planificar dónde invertir

La elección de un fondo de inversión es, en sí mismo, un mundo al que me gustaría dedicar al menos una entrada en el futuro. A veces, nuestro banco nos puede ofrecer algún producto pero es mejor para nosotros que nos asesoremos independientemente para determinar lo que más nos conviene.

En este punto también es importante que las comisiones de gestión no sean muy elevadas ya que se comen la rentabilidad obtenida por el fondo.

 

3. No invertir una cantidad de dinero que podemos necesitar

Siempre hay que ser prudente y racional en nuestras finanzas personales. Nunca vamos a saber cuándo la bolsa se puede venir abajo y volver a subir, por esta razón es vital invertir una cantidad que no necesitemos para nuestro día a día ni para un imprevisto.

Antes de invertir en fondos es importante reflexionar seriamente este punto y no dejarse llevar por las emociones que nos pueden llevar a invertir sin sentido los ahorros de muchos años de esfuerzo y trabajo.

 

4. Invertir a largo plazo

Conseguir buenas rentabilidades va ligado a tener paciencia. No se trata de dar un pelotazo que con mucha probabilidad puede salirnos mal ya que el Sr. Mercado se mueve por impulsos que no podemos predecir.

En algunos momentos veremos cómo se deprime y entonces nos desanimaremos, y en otros puede que se sienta eufórico y nos lleve a confiarnos demasiado. En cualquiera de estos momentos lo mejor es mantener la cabeza fría y no dejarnos llevar por las noticias o los rumores.

 

5. No invertir todo de golpe

Si tenemos una cantidad de dinero para invertir, es mejor hacerlo poco a poco, con cantidades periódicas, por ejemplo mensuales, según nuestra capacidad. De esta manera vamos a diversificar el precio o valor liquidativo de la participación y así unas veces compraremos más caro y otras más barato promediando el precio. Esta estrategia es lo que en inglés se denomina dollar-cost averaging (DCA).

Esta estrategia aunque es muy simple puede dar lugar a buenos rendimientos en el largo plazo y se puede aplicar para cualquier activo financiero, ya sean acciones, fondos de inversión o ETFs donde la volatilidad puede ser muy alta y es difícil acertar con el mejor momento para invertir.

Estos son los primeros consejos para invertir en fondos que quería compartir con vosotros, en una próxima entrada ampliaré esta lista con algunos más.

La magia del interés compuesto

El interés compuesto es un fenómeno que puede influir positivamente en nuestra inversión a largo plazo.

Entre las cosas que se pueden aprender estudiando educación financiera hay un fenómeno muy interesante que se produce cuando tenemos paciencia e invertimos a largo plazo. Me refiero al fenómeno del interés compuesto que consiste en que los intereses obtenidos en un tiempo determinado se añaden al capital inicial invertido, y así sucesivamente, es decir, se reinvierten.

Si invertimos a largo plazo en forma de plan de pensiones, fondos de inversión, o fondos cotizados (ETF, del término inglés exchange traded funds) que replican índices bursátiles, esto nos va a proporcionar una ventaja muy importante que no existe en otras inversiones, por ejemplo en las rentas de alquileres, donde solamente obtenemos un interés simple que no se reinvierte.

Este fenómeno se produce casi sin darnos cuenta según pasan los años generando cada vez más intereses, no solamente del principal sino de los intereses obtenidos antes, como si fuera una bola de nieve rodando y haciéndose cada vez más grande, aumentando de manera exponencial. De hecho, se ha referido a este fenómeno como la fuerza más poderosa del universo y en algunos sitios se atribuye esta frase al físico Albert Einstein. En cualquier caso, el poder del interés compuesto solamente lo podemos apreciar en su máxima expresión después de varios lustros y aquí es donde radica la importancia de comenzar a invertir lo antes posible.

 

El caso de Pepe y María

Para ilustrar el fenómeno del interés compuesto vamos a ver la historia de Pepe y María que empiezan a ahorrar e invertir a la edad de 30 años. El caso de Pepe es el de alguien que decide reservar 200 euros mensuales para la jubilación en una libreta de ahorro con un 0% de rentabilidad. Pepe confía en tener una buena pensión cuando se jubile y no quiere complicarse la vida con ninguna inversión. El caso de María es el de una persona con más educación financiera. Por un lado conoce el efecto negativo que tiene la inflación sobre sus ahorros (ver La inflación: camino de perdición). Por otro lado es consciente de que en el momento de jubilarse, al terminar su vida productiva, es probable que la pensión que le quede no sea suficiente para cubrir su estilo de vida. Por estas razones María decide invertir todos los meses 200 euros en un fondo de inversión indexado con una rentabilidad anual del 7% (que es el rendimiento medio del índice S&P 500 de la bolsa americana).

Magia interés compuesto

Como podéis ver cuando ambos lleguen a la edad de 65 años, la diferencia entre el ahorro de Pepe y la inversión de María es abismal. En el caso de Pepe sus ahorros no alcanzarán los 90.000 euros mientras que María sí podrá disponer de más de 300.000 euros gracias a ir invirtiendo de nuevo los intereses año tras año. Como se observa muy bien en la gráfica de arriba las diferencias entre las dos estrategias se empiezan a apreciar a partir de los 10-15 años por lo que conviene recalcar otra vez más la importancia de comenzar a invertir cuanto antes.

Ventajas de la diversificación

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En este artículo nuevo os voy a hablar acerca de uno de los principios más importantes que hay en cualquier tipo de inversión: la diversificación. En el caso de los fondos de inversión o en los fondos cotizados (ETF, del término en inglés exchange traded funds) que replican índices, una de las ventajas de la diversificación a la hora de invertir es que se diluye el efecto negativo de las acciones que tengan un mal comportamiento. Por otro lado tenemos la ventaja de que podemos contar con las acciones que se van a comportar mejor de las empresas más robustas y con mejores rendimientos o beneficios. De esta manera vamos a reducir bastante el riesgo en nuestra inversión.

Una buena diversificación se puede obtener a través de fondos índice o fondos indexados que cuentan con acciones de todas las empresas presentes en un índice bursátil. Estos fondos replican el comportamiento de los principales índices de bolsa y, por ejemplo, podemos encontrar fondos que replican el Ibex 35 español (35 empresas diferentes), el Euro Stoxx 50 europeo (50 empresas diferentes) o el Standard & Poor’s 500 – S&P 500 – estadounidense (500 empresas diferentes). Invirtiendo en estos índices, si un determinado sector o empresa se comporta mal, otros sectores y empresas que se porten bien también estarán representados y podrán contrarrestar el efecto de las acciones que estén bajando. Para aumentar la diversificación es interesante la posibilidad de invertir en fondos globales en donde las acciones seleccionadas no solamente serán de diferentes empresas y sectores sino también de diferentes áreas geográficas (Europa, EEUU, Asia, etc.).

La diversificación a través de fondos índice puede resultar muy adecuada para el inversor novel o el pequeño inversor que no tenga tiempo (y ganas) para dedicarse a invertir en acciones individuales y por tanto a un estudio cuidadoso de las empresas en las que piensa invertir. Según Benjamin Graham este tipo de inversor sería el inversor defensivo como se describe en la entrada El inversor inteligente de Benjamin Graham de este blog. Además esta aproximación a la inversión resulta muy ventajosa ya que de otra manera sería muy difícil o imposible invertir en todas las empresas que conforman un índice sin gastarse una buena cantidad de dinero en la compra de sus acciones por separado.

Finalmente hay que resaltar que normalmente este tipo de fondos no realizan una gestión activa sino pasiva y por ello suelen tener un ratio de gastos totales o TER (del inglés Total Expense Ratio) significativamente más bajo en comparación con otros fondos.

En cualquier caso conviene siempre asesorarse debidamente y tener en cuenta la capacidad de riesgo que podemos asumir en nuestra inversión, sobre todo en el caso de la inversión en fondos de renta variable cuyo grado volatilidad puede llegar a ser muy alto.

 

El inversor inteligente de Benjamin Graham

El inversor inteligente

En esta nueva entrada voy a hablaros de un libro que acabo de leer, se trata de “El inversor inteligente” de Benjamin Graham (Ediciones Deusto). El autor de este libro empezó a trabajar en Wall Street en 1914 y desde entonces fue aprendiendo las diferentes técnicas de inversión en valor que le dieron unos magníficos resultados. No hay que pasar por alto que desde entonces tuvo que hacer frente, entre otros, al famoso crash bursátil de 1929, por lo que sus enseñanzas son muy valiosas todavía hoy en día si recordamos el que tuvo lugar en el no muy lejano 2008.

Este magnífico libro comienza con un prólogo del famoso inversor Warren Buffett y después de cada capítulo se realizan unos comentarios actualizados de Jason Zweig sobre cada tema tratado. En estos capítulos nos muestra cómo se puede distinguir entre especulación e inversión describiendo con gran acierto las diferencias que existen entre los dos términos. Así nos enseña como la inversión real se realiza a largo plazo sin tener en cuenta los vaivenes del mercado (Sr. Mercado) mientras que la especulación se realiza en tiempos más cortos, intentando predecir los movimientos bursátiles de subidas o bajadas e implicando por tanto un mayor riesgo.

Por otro lado, nos describe los dos perfiles principales de un inversor y así distingue entre un inversor defensivo, al que también define como inversor conservador, y el inversor emprendedor. Este último está dispuesto a dedicar más tiempo y trabajo a sus inversiones que el defensivo.

A lo largo del libro nos plantea las dificultades que puede entrañar la inversión y como hay que fijarse sobre todo en las posibilidades que tienen las empresas de crecer en el futuro y crear valor. Hace hincapié en la actitud que tiene que tener el inversor y nos presenta diversas maneras a la hora de seguir estas inversiones presentando al final unos interesantes análisis comparativos de varias empresas americanas.

Aunque algunas partes pueden resultar avanzadas para un inversor novel, el libro en general es asequible para todo aquel que esté interesado en introducirse en el mundo de la inversión en acciones o fondos de inversión. A lo largo de los capítulos, hace énfasis en que una buena inversión se puede realizar mediante la diversificación, esto es mediante la adquisición de acciones de un número suficiente de diferentes empresas cuyos beneficios en conjunto permitan obtener una rentabilidad adecuada a lo largo del tiempo. De esta manera se puede obtener lo que Benjamin Graham denomina un margen de seguridad en la inversión.

En definitiva se trata de un libro imprescindible para todos aquellos interesados en comenzar a invertir en renta variable y hacer frente con éxito a los caprichos del Sr. Mercado.

La inflación: camino de perdición

En esta entrada se describe el efecto negativo de la inflación sobre el ahorro y el poder adquisitivo.

La inflación es uno de los términos que más oímos en las noticias casi sin darnos cuenta. Este término expresa el aumento generalizado de los precios de los bienes y servicios durante un tiempo determinado. Cuando se incrementa la inflación, entonces nuestro dinero pierde poder adquisitivo, es decir, cada vez necesitaremos más dinero para comprar el mismo producto. Normalmente la inflación puede estar en torno al 2-3% anual que es el objetivo de las autoridades económicas pero en algunos países se puede disparar hasta el 20% o más.

El efecto negativo de la inflación sobre la economía se ve mejor con el paso de los años. Supongamos que un determinado producto hace diez años costaba 1000 euros, con una media de la inflación del 2% anual, el mismo producto ahora costará 1200 euros. En realidad esta cantidad sería inluso mayor ya que cada año el porcentaje se calcula sobre el del año anterior, es decir, se va acumulando. Para nuestro ejemplo del 2% el resultado de actualizar una renta durante diez años sería:

tabla inflación

Así vemos cómo gracias a la inflación necesitamos más dinero para comprar el mismo producto. Si durante ese tiempo no ha habido un aumento de salario anual de al menos el 2% entonces quiere decir que durante esos diez años nos habremos empobrecido ¡¡un 20%!!, es decir, con esos 1000 euros que teníamos guardados, hoy ya no podríamos adquirir ese producto.

Solamente esta disminución del poder adquisitivo puede ser una buena razón para no mantener nuestros ahorros debajo del colchón ya que efectivamente cada vez valdrán menos. Lo mismo ocurre si dejamos este dinero en una cuenta, depósito o fondo cuya rentabilidad sea menos del 2% como en nuestro ejemplo. Así, si la rentabilidad que obtenemos de nuestras inversiones fuera de un 1% entonces “solamente” perderíamos un 1% de nuestro poder adquisitivo con una inflación del 2%. La situación se agravaría con una inflación superior, digamos del 3% o el 4% ya que entonces el poder adquisitivo de nuestros ahorros perdería un 2% y un 3%, respectivamente. Podemos decir entonces que la rentabilidad real que obtenemos será:

Rentabilidad real = Rentabilidad de la inversión – Inflación

Por todo esto a la hora de invertir es importante encontrar una forma para que nuestro dinero, si es posible, alcance una rentabilidad que supere a la inflación.

Ahora bien, ¿cómo sabemos la inflación que existe actualmente y la que hubo en los años anteriores?. En España el indicador de la inflación que se usa es el Índice de Precios al Consumo o IPC. En la página del Instituto Nacional de Estadística (INE) es posible actualizar la renta según el IPC para periodos anuales completos en http://www.ine.es/calcula/ y también se pueden obtener las variaciones del IPC interanuales en http://www.ine.es/varipc/index.do. Así podemos ver como curiosidad que desde junio del año 2000 a junio del año 2018 este índice se ha incrementado en un 46,9%, y promediando, aproximadamente un 2,6% anual. Si queréis podéis probar a actualizar cualquier renta y comprobar vosotros mismos el efecto pernicioso que tiene la inflación sobre los ahorros.

Aproximaciones a la inversión

En esta entrada se describe cómo el inversor novel se adentra en el mundo de las inversiones de tres maneras diferentes.

Normalmente, cuando alguien se aproxima al mundo de la inversión lo puede hacer de varias maneras. Una de ellas, quizás la más común, es en el banco de toda la vida donde ofrecen algún producto, lo más frecuente estos días son los fondos de inversión o los planes de pensiones. Antes también ofrecían depósitos pero a causa de su baja rentabilidad prácticamente sale mejor dejarlo en la cuenta de ahorro. En este caso la iniciativa suele ser del banco que trata de colocar un producto determinado al cliente quien solamente busca sacar algo de rentabilidad para no dejar el dinero parado en el banco o debajo del colchón.

Otra aproximación es aquella que se realiza por cuenta propia ya que ha oído hablar bien de algún producto concreto a un amigo, conocido o familiar. En este caso pueden ser también fondos de inversión, planes de pensiones e incluso acciones de alguna empresa conocida y que está “subiendo como la espuma”.

La tercera aproximación es quizá una mezcla de las anteriores pero tiene sus propias características. La iniciativa es también como en el caso anterior exclusivamente del interesado, el futuro inversor novel. Sin embargo, esta vez no se acerca como en el caso anterior hacia un producto concreto de oídas sino que ha ido contrastando la información que le va llegando de, diversas fuentes que sí, pueden ser familiares, conocidos, amigos, “el de la sucursal”, pero también periódicos especializados, libros, blogs, incluso Youtube, etc. En este caso se va haciendo una idea propia de cómo funcionan los fondos de inversión, las acciones, la bolsa de valores, las obligaciones, etc. Va colocando piezas, cotejando, añadiendo y descartando. Sin prisa pero sin pausa va comprendiendo cómo funciona el dinero, va adquiriendo educación financiera y lo que es más importante, va reconociendo sus limitaciones en este terreno.

Entonces también va viendo en qué consisten conceptos tan importantes como la inflación, las comisiones de gestión, el riesgo, los intereses, fondos indexados, la volatilidad, etc. Algunas de estas palabras las mencionan cientos de veces en los medios de comunicación pero hasta ese momento no ha comenzado a cristalizar en su cabeza cómo pueden afectar a su dinero y a su futuro. En algún instante incluso, se pregunta cómo es que no se ha interesado antes por estos temas y es que, como veremos en este blog, en estos asuntos el tiempo es oro y, además, como muchos sabéis, pasa rápido.